Los candiles, cartillas, camisas y otros materiales que utilizaron los miembros del Ejército Nacional de Alfabetizadores, son parte de los tesoros que se conservan en el museo de la Asociación de Educación Popular Carlos Fonseca, puesto de comando educativo que alberga también al principal dirigente de esta hazaña, el profesor Orlando Pineda.

Este fin de semana se conmemoró el 43 aniversario del regreso de esos miles de jóvenes que se fueron hasta el último rincón del país a enseñar a leer y a escribir.

Los que volvieron a Managua la tarde del 23 de agosto de 1980 y recibidos con abrazos y lágrimas de sus padres, amigos y la militancia sandinista, al sonido de las bocinas de los camiones que los transportaba y los aplausos de Nicaragua entera, ese día se cumplía la primera meta, la reducción del analfabetismo e indigencia cultural había reducido como en ningún lugar en el mundo, era el primer paso de  una revolución en contra de la ignorancia.

En el acto de celebración del 43 aniversario, se entregó reconocimiento a quienes han destacado en los procesos de alfabetización de ayer y hoy, así como a la brigada de médicos Carlos Fonseca, que ha recorrido el país llevando atención médica gratuita y de calidad.

También participaron los familiares del primer mártir de la Jornada de Alfabetización, Georgino Andrade, maestros y líder espiritual de San Francisco del norte que murió torturado por la genocida Guardia Nacional antes que revelar la ubicación de los alfabetizadores que se encontraban en la zona, sus hermanos y descendientes, que aún habitan en la comarca Nancital de San Francisco del Norte en Chinandega, develaron una fotografía de Andrade y acompañaron al director del hospital de la Policía, Carlos Roberto Huembes, Dr. Paladino, a develar una fotografía del comandante Carlos Fonseca.

Para el maestro Antonio Cepeda, dirigente de Anden, la Alfabetización es uno de los orgullos más grandes de la revolución, la orden del comandante Carlos Fonseca que hasta el día de hoy se sigue cumpliendo, llevando ahora educación gratuita y de calidad a todos los nicaragüenses, un pan del saber que va acompañado de salud, infraestructura y progreso para las familias más humildes de nuestro país.

El profesor Orlando Pineda, quien ha recibido las más altas distinciones que otorga el país por el trabajo que realiza, felicitó a miembros de la Asociación por el trabajo realizado en algunas zonas del país.

Como al docente Domingo Medina, quien junto a dos compañeros alfabetizaron al 100% de las comunidades de la reserva Indio Maíz, Pineda también les recordó que esta labor no termina porque un alfabetizador y un militante lo fue, es y seguirá siendo toda su vida, algo que predica con el ejemplo.

Periodista: Héctor Calero