Durante el acto del 46 aniversario de la Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua, el Copresidente de Nicaragua, Daniel Ortega, reafirmó que el trabajo por la paz es el pilar fundamental para el progreso socioeconómico de la nación.



De este modo, destacó que el ambiente de estabilidad actual ha permitido avances históricos en infraestructura, salud y educación, en contraste con las épocas de conflictos armados. Asimismo, enfatizó que las fuerzas armadas nicaragüenses tienen la labor de proteger a la población, salvaguardar la soberanía y servir a la comunidad en lugar de promover la guerra.
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“La guerra no nos lleva a ningún lado más que a destrucciones, a la muerte, al dolor; y la paz que estamos viviendo aquí en Nicaragua… hay más trabajo con la paz, hay más capacidad para construir viviendas, para construir carreteras, para construir hospitales, para construir escuelas. Todo lo que se ha logrado construir en estos años de paz nunca se había logrado construir en los años en los que no había paz en Nicaragua”. Al mismo tiempo, destacó la gratuidad de la salud y la educación en nuestro país, gracias a la paz con la que vivimos los nicaragüenses.
RECORRIDO HISTÓRICO DE RESISTENCIA Y SOBERANÍA
En su intervención, Ortega realizó un recorrido histórico sobre las intervenciones militares y desembarques de potencias extranjeras que buscaron someter al país a lo largo de los siglos, comentó sobre la época de la conquista y colonia, evocó la llegada de los navíos españoles al mando de Gil González Dávila y Andrés Niño para apoderarse de los territorios, así como la incursión británica en 1633 con el capitán Susie Comclock en Cabo Gracias a Dios, lo que estableció la presencia inglesa en el Caribe.


Se refirió a hechos que desencadenaron acontecimientos que marcaron nuestra identidad nacional, como la intervención de EE. UU. y el Filibusterismo; rememoró la llegada de William Walker en 1855 con “Los Inmortales”, los que llegaron al puerto de El Realejo y su posterior derrota en la Batalla de San Jacinto, donde resaltó la acción heroica de Andrés Castro, los indios flecheros de Matagalpa y el actuar con poca experiencia pero firme convicción de la defensa nacional del general José Dolores Estrada.
Siempre en el contexto histórico, se refirió a la Armada Imperial Alemana que en 1878 desplegó seis buques de guerra en Nicaragua, para exigir una compensación económica tras un conflicto entre un ciudadano de su país con un nicaragüense, a lo que llamó una “reyerta”. El entonces presidente Pedro Joaquín Chamorro y Alfaro aceptó el pago de treinta mil dólares y las disculpas de las fuerzas armadas locales.
FUERZAS ARMADAS AL SERVICIO DE LA VIDA Y LA PAZ
El copresidente detalló también la historia sobre el derrocamiento del presidente José Santos Zelaya mediante la Nota Knox, motivado por los planes del canal interoceánico con Japón, la posterior resistencia y martirio del general Benjamín Zeledón en el Coyotepe y la gesta del General Augusto C. Sandino frente a la infantería de marina de EE. UU. Enfatizando que las fuerzas navales deben ser para salvar vidas, como la barca de Noé, historia bíblica que relata cómo Dios preservó a la especie humana para su continuidad en la tierra.

“Lo primero que yo conocí como muchacho es que la gran fuerza naval que se construyó en el planeta fue para salvar vidas… la primera gran fuerza naval en el mundo no se construyó para matar, ni se construyó para hacer guerras, ni para destruir a los pueblos. […] En este día del 46 aniversario de la fundación de la Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua, sabemos que ustedes trabajan duro; el trabajo de los soldados de los militares que luchan por la paz es mucho más complejo que el de aquellos soldados que los mandan a matar”.
Periodista: Héctor Calero