Sara Flores la mujer que rompe esquemas en el periodismo deportivo en Nicaragua al consolidarse como una de las voces femeninas más reconocidas en la cobertura deportiva nacional.
Desde las canchas hasta los cuadriláteros, la comunicadora ha logrado posicionarse en un espacio históricamente dominado por hombres. Su historia refleja perseverancia, pasión por el deporte y el compromiso de demostrar que las mujeres también pueden liderar en la crónica deportiva.
De la fotografía deportiva al periodismo
El interés de Sara por el deporte comenzó desde muy joven. Cuando tenía 17 años, asistía con frecuencia a carreras de motocross, motovelocidad y automovilismo.



Con una pequeña cámara digital empezó a capturar imágenes de las competencias. Esas fotografías llamaron la atención de un grupo de jóvenes que administraban una página deportiva llamada Anika Racing, quienes la invitaron a publicar su material en el sitio web.
- Te podría interesar: Ashly Putchie, ejemplo de fuerza y perseverancia en Nicaragua
Aquella experiencia la motivó a involucrarse más en el ámbito deportivo. Dos años después comenzó a escribir sobre las carreras, ampliando su participación dentro del periodismo deportivo.
Una oportunidad en la televisión
Con el tiempo, Sara empezó a colaborar en espacios televisivos. Durante sus visitas al programa Primera Hora de Canal 2, surgió una oportunidad que marcaría un punto clave en su carrera.



Un productor le propuso participar en un segmento deportivo con la idea de que una mujer hablara de deportes en televisión. Aunque en ese momento sentía que dominaba principalmente el boxeo y el automovilismo, decidió aceptar el desafío.
“Detrás del miedo y de pensar que no se puede, dije que sí”, recordó la comunicadora.
Rompiendo barreras en un gremio dominado por hombres
Sara Flores nació en San José, Costa Rica, pero desde temprana edad se trasladó a Managua, donde desarrolló su carrera profesional.
Reconoce que abrirse paso en el periodismo deportivo no ha sido sencillo, ya que se trata de un ámbito en el que tradicionalmente han predominado los hombres. Sin embargo, asegura que el trabajo constante y la preparación han sido claves para ganar respeto dentro del medio.
Un sueño cumplido en el boxeo
Una de las experiencias más significativas en su trayectoria ha sido comentar peleas de boxeo, un deporte que siempre le apasionó.



Cuando tenía 16 años intentó practicar boxeo, pero su madre decidió retirarla de la academia porque consideraba que no era un deporte para mujeres. Aunque en ese momento fue una decisión difícil, hoy Sara lo recuerda como una motivación para seguir vinculada al deporte desde otro rol.
Años después, tuvo la oportunidad de comentar importantes combates, entre ellos el regreso al ring del campeón nicaragüense Román “Chocolatito” González, un momento que considera trascendental en su carrera.
Una época dorada para las mujeres en el deporte
Sara también destaca que el deporte femenino en Nicaragua vive un momento importante. Cada vez más mujeres se destacan en diferentes disciplinas y logran reconocimiento a nivel nacional e internacional.


Entre los ejemplos menciona a atletas como Evelyn Ortega, quien conquistó un título latinoamericano, así como a otras deportistas que han dejado huella en disciplinas como las artes marciales mixtas, el karate y el surf. Para la comunicadora, estas historias inspiran a nuevas generaciones y demuestran que las mujeres pueden alcanzar cualquier meta.
Abrir camino para nuevas generaciones
Más allá de sus logros personales, Sara Flores asegura que uno de sus principales objetivos es abrir camino para otras mujeres interesadas en la crónica deportiva.
Considera que muchas jóvenes enfrentan el temor de incursionar en espacios que tradicionalmente han sido dominados por hombres. Por ello, insiste en que el primer paso es perder el miedo y confiar en las propias capacidades.
Una mujer que continúa cumpliendo sueños
En el plano personal, Sara se describe como una mujer comprometida con su familia, especialmente con su madre y con su hijo, a quienes considera pilares fundamentales en su vida.



Asegura que aún tiene muchos sueños por cumplir y metas por alcanzar. Sin embargo, se siente satisfecha de haber demostrado que las mujeres también pueden destacar en el periodismo deportivo.

Más que definirse con grandes palabras, prefiere que su trabajo hable por ella. Su mayor fortaleza, afirma, ha sido tratar de ser siempre una buena persona y apoyar a quienes lo necesitan.