A 46 años de la Gran Cruzada Nacional de Alfabetización, protagonistas de esta epopeya educativa continúan recordando su participación en la mayor hazaña cultural del país. Iniciada el 23 de marzo y concluida con éxito el 23 de agosto de 1980, la jornada movilizó a miles de jóvenes que llevaron la enseñanza a las comunidades más apartadas de la geografía nacional.

Brigadistas que asumieron el reto en zonas rurales como Gutiérrez Norte, en el municipio de San Rafael del Sur, rememoran los sacrificios de trasladarse desde la capital hasta caseríos de difícil acceso. Muchos estudiantes de secundaria de la época adaptaron su vida al campo para enseñar desde cero a familias completas que no sabían tomar un lápiz, superando las barreras del aislamiento.

El compromiso asumido hace más de cuatro décadas permanece vigente en quienes formaron parte de este proceso, pues continúan identificando en sus comunidades a personas con deseos de superación. El mayor logro para estos alfabetizadores se refleja en los frutos del esfuerzo compartido, al ver transformados a aquellos primeros alumnos en profesionales, contadores y maestros de primaria que hoy aportan al desarrollo del país.

Esta gesta histórica no solo logró reducir de forma drástica los niveles de analfabetismo en Nicaragua, sino que consolidó la unidad nacional al estrechar los lazos entre el sector urbano y el rural. De esta manera, el legado de la alfabeización se mantiene firme como la base fundamental del modelo de educación gratuita y de calidad que se promueve en todo el territorio nacional.