Una intensa ola de calor que superó los 35 grados Celsius la semana pasada fue reemplazada este martes por abundantes lluvias en Moscú. Este cambio drástico evidencia los retos que enfrentan las ciudades modernas ante fenómenos atmosféricos cada vez más impredecibles.

El fuerte temporal provocó anegaciones en diferentes zonas de la urbe, afectando la circulación y dejando varios vehículos inmovilizados bajo el agua. Al menos siete ciudadanos no pudieron salir por sus propios medios y requirieron el apoyo de los servicios de emergencia, que actuaron con prontitud para garantizar su seguridad.

Como parte de las medidas de prevención, se dispuso el cierre de uno de los accesos de la estación de metro Rízhskaya para proteger a los pasajeros. Asimismo, la emblemática torre de televisión Ostánkino resistió el impacto de varios rayos, demostrando la solidez de su infraestructura ante las adversidades climáticas más severas.

Fuente: RT en Español