Las intensas precipitaciones que azotaron el noreste de Brasil durante los primeros días de mayo han provocado una emergencia humanitaria que deja, hasta el momento, un saldo de seis víctimas fatales. El Gobierno de Pernambuco decretó el estado de emergencia en 27 municipios tras el impacto de las lluvias, las cuales han desplazado a más de 9 mil 400 personas, de las cuales unas mil 600 perdieron la totalidad de sus viviendas en zonas de alto riesgo.

Ante la magnitud del desastre, el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) activó la campaña “Manos Solidarias” para asistir a los damnificados en el Gran Recife. Paulo Mansan, coordinador de la iniciativa, informó que han puesto en marcha una red de cocinas populares con el objetivo de distribuir hasta 5 mil viandas diarias. La organización busca mitigar el impacto del hambre en las periferias más golpeadas mientras coordina la llegada de donaciones de insumos básicos y proteínas.

Respuesta institucional y acciones de rescate en zonas críticas

Las labores de socorro por parte del Cuerpo de Bomberos han permitido el rescate de 807 ciudadanos atrapados por las inundaciones y deslizamientos de tierra. La gobernadora Raquel Lyra destacó que la declaratoria de emergencia facilitará la coordinación de inversiones con el Gobierno Federal para restablecer la normalidad. Por su parte, en el estado vecino de Paraíba, las autoridades activaron una Oficina de Crisis para normalizar el suministro de agua potable, que actualmente opera a la mitad de su capacidad.

Paulo Mansan calificó la situación como una muestra de desigualdad estructural en la región, señalando que los sectores más vulnerables enfrentan las consecuencias más severas en su infraestructura habitacional. Según el coordinador, esta realidad evidencia que “las poblaciones más pobres sufren impactos graves en su vivienda y acceso a servicios”, mientras que en las áreas con mayores recursos económicos los daños suelen ser menores y se limitan a desórdenes urbanos temporales.

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Actualmente, el Centro Nacional de Seguimiento y Alerta de Desastres Naturales (Cemaden) mantiene una vigilancia estricta en 30 puntos críticos, identificando 12 de ellos bajo una clasificación de alto riesgo por deslizamientos. Las autoridades locales y organismos de socorro instan a la población de comunidades como Olinda, Jaboatão dos Guararapes y Recife a mantenerse alerta ante el pronóstico de nuevas lluvias y a colaborar con las brigadas de emergencia desplegadas en el terreno.

Fuente: teleSur