La pasión por la tierra y el deseo de garantizar la economía familiar motivan a pequeños productores a levantarse cada día para trabajar y aprovechar cada espacio disponible para la siembra. De cara a la llegada del invierno 2026, Rodolfo Robles, propietario de la reserva natural La Palufestina, en Ticuantepe, Managua, ya se encuentra preparando sus tierras con anticipación. El productor destina unas dos manzanas y media para el cultivo de frijoles y maíz, realizando una inversión que supera los 25 mil córdobas.

Este esfuerzo refleja el compromiso de los agricultores por asegurar la producción de granos básicos, fundamentales en la alimentación de las familias nicaragüenses y en la economía local. Además, Robles no limita su trabajo a estos cultivos. También está sembrando dos manzanas y media de plátano, diversificando así su producción agrícola y ampliando sus fuentes de ingreso.

De igual manera, tiene preparado un almácigo de naranjas agrias, listo para ser trasplantado una vez que inicien las lluvias, aprovechando las condiciones del invierno para garantizar un buen desarrollo de las plantas.

Estas acciones forman parte de la planificación que realizan los productores para enfrentar el ciclo agrícola, donde la anticipación, inversión y dedicación son claves para obtener buenas cosechas.

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El trabajo constante en el campo no solo asegura alimentos, sino que también fortalece la economía familiar y el desarrollo rural, demostrando el papel fundamental que desempeñan los pequeños productores en el país.

Periodista: Celia Méndez