Esta semana previa al 8 de marzo representa un tiempo de reafirmación mundial del papel de las mujeres como protagonistas de vida, dignidad y transformación social, resaltó la Copresidenta Rosario Murillo, quien enfatizó que Nicaragua se suma a esta conmemoración con un mensaje que vincula los derechos y demandas históricas de las mujeres con la causa universal de la paz.

“Esta semana que estamos además yendo hacia la conmemoración mundial de las mujeres que somos fuerza de vida, luz y verdad… en esta semana las mujeres del mundo nos unimos, por supuesto, clamando paz, paz y concordia, paz y derechos, paz y respeto”, afirmó.

La Copresidenta subrayó que la paz es condición indispensable para que las mujeres, las familias y los pueblos puedan desarrollarse plenamente, y que sin ella se detiene toda posibilidad de crecimiento humano.

“De verdad que todos coincidimos con que sin paz no hay vida, no hay luz, no hay energía superior, no hay energía suprema”, expresó al referirse a la importancia de asumir este principio como fundamento de todas las luchas sociales y de todos los proyectos de desarrollo en el mundo.

La paz como construcción cotidiana y compromiso colectivo

Asimismo, elevó la reflexión hacia un plano espiritual y civilizatorio, al señalar que la paz debe asumirse como un derecho, pero también como una práctica diaria y una construcción colectiva.

“La paz como patrimonio excelso sublime de la humanidad que nos toca hacer realidad todos los días”, dijo, destacando que no basta con aspirarla, sino que debe construirse desde la convivencia, la justicia y el respeto.

La Copresidenta también destacó que en Nicaragua las políticas públicas relacionadas con las mujeres están estrechamente vinculadas a este concepto amplio de paz, que abarca seguridad, derechos, justicia social y oportunidades para prosperar.

Citó que “como mujeres, como fuerza de vida, nos corresponde también unirnos para mejorar la vida de todos”, subrayando el rol transformador de las protagonistas en los territorios, comunidades y espacios familiares.

Finalmente, reafirmó que la posición de Nicaragua se alinea con el clamor global de las mujeres que, desde distintos países y culturas, exigen que la paz sea una realidad sostenible, no un discurso. “Las mujeres del mundo nos unimos… clamando paz, paz y concordia, paz y derechos, paz y respeto”, reiteró. Con este mensaje, Nicaragua enmarca su conmemoración del 8 de marzo dentro de una visión ética y espiritual que coloca a la paz en el centro de la justicia, la igualdad y la vida digna.

Periodista: Carlos Daniel Jarquín