Santo Domingo regresa a Las Sierritas y cierra con fe sus fiestas tradicionales
Después de diez días de tradición y devoción, llegó el momento de la despedida. Los promesantes acompañaron al santo hasta su templo, muchos con el agradecimiento por los favores recibidos y renovando sus peticiones para el próximo año.

En Las Sierritas, la emoción se hizo presente durante la celebración de la misa. Familias completas se reunieron para compartir este momento de fe y agradecer por la oportunidad de haber acompañado al santo durante su recorrido por la capital.
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Con aplausos, música y mucha alegría, los devotos llevaron a Santo Domingo hasta su posición dentro de la iglesia. Para sus fieles, este instante representa mucho más que el final de una celebración. Es la culminación de una promesa y el inicio de una nueva espera. La tradición vuelve así a su punto de partida, con Santo Domingo nuevamente en su templo.
Mientras tanto, los managuas regresan a casa con la satisfacción de haber cumplido un año más con esta muestra de fe, que reúne a generaciones enteras. Y aunque las fiestas patronales llegan a su fin, la devoción permanece. Para quienes caminan junto a Santo Domingo, cada agosto representa una historia de fe.
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La celebración comienza con una promesa, continúa en las calles de Managua y culmina frente al altar, con el corazón agradecido. Así, el regreso del santo a Las Sierritas marca el cierre de una de las tradiciones religiosas más representativas de Managua. Los devotos despiden la celebración con alegría y esperanza. La imagen permanece nuevamente en su templo, mientras los fieles esperan un nuevo agosto para reencontrarse con una tradición que pasa de generación en generación.
Periodista: Sinaí Espinoza