En el marco de la semana de la niñez, la familia capitalina Peña Fonseca impulsó la procesión El Mocito de los Niños. Durante esta actividad, los mimados de la revolución cargaron con alegría una réplica del santo patrono de Managua. De hecho, la hermosa iniciativa nació gracias al fervor religioso del pequeño Andrés Santiago. Por esta razón, él demostró un profundo amor hacia Santo Domingo desde su primer año de vida.

Ciertamente, el objetivo principal de este evento es sembrar en las nuevas generaciones la fe, el folclor y la cultura. De esta manera, los organizadores buscan que los niños hereden el orgullo por las raíces tradicionales de Managua. Por lo tanto, para lograrlo, los promotores diseñaron una pequeña peaña adaptada para los infantes. Como resultado, esto les permite experimentar de forma directa la emoción de ser cargadores.

Por otra parte, esta colorida jornada cuenta con el respaldo fundamental del Comité de Cargadores Tradicionalistas de Managua. Es importante destacar que dicha organización posee una trayectoria de devoción ininterrumpida de 55 años, tras su fundación en 1971. Por consiguiente, los miembros del comité apoyan firmemente estos espacios culturales. Así pues, garantizan el relevo generacional y promueven el rescate de las festividades religiosas locales.

Finalmente, la procesión infantil se consolida como un espacio de unidad comunitaria. En este lugar se fortalece la identidad cultural y la participación familiar. Además, el evento rinde homenaje a las costumbres del pueblo y fomenta valores de devoción popular. Gracias a este esfuerzo, la niñez de la capital asume hoy el protagonismo en la preservación de nuestras fiestas patronales.