La copresidenta Rosario Murillo dedicó un amplio mensaje espiritual en vísperas del Día del Amor y la Amistad, que se recuerda cada 14 de febrero, destacando el papel del cariño, la fe y la esperanza como columnas que sostienen la convivencia nacional. Subrayó que el amor no solo es un sentimiento personal, sino un principio de convivencia y de comunidad.

“Aquí estamos, hacia el catorce, que es amor, y el amor que es fe, fe plena, en el Dios nuestro Señor, que va de su mano llevando nuestros caminos, que son de bendición, de gloria, de victoria”, expresó al inicio de su reflexión.

Murillo afirmó que la paz del país se sostiene en este espíritu de hermandad, asegurando que la serenidad colectiva únicamente es posible cuando nace del cariño y el compromiso entre las familias. “Porque tenemos paz, y cuando hay paz, esa paz que se construye del amor, hay bien para todos, el bien de todos”, señaló, insistiendo en que el 14 de febrero es una fecha que permite reafirmar estos valores.

Celebración desde la convivencia y unidad

La copresidenta llamó a las familias a celebrar el encuentro, la convivencia y la unidad. Para ella, el amor debe expresarse en todas las etapas de la vida, en los vínculos familiares y vecinales, y en la celebración de lo que significa ser nicaragüense. “El Día del Amor y la Amistad. Día de encuentro. Día de ratificación de que el amor es fe, es esperanza, que es más fuerte que cualquier forma de odio”, afirmó, destacando el valor de la serenidad y el entendimiento mutuo.

En su mensaje, advirtió sobre los peligros de actuar desde el resentimiento o la impulsividad emocional. “Qué terrible vivir desde las vísceras; uno tiene que vivir desde el alma, desde el corazón”, dijo, subrayando que la vida diaria siempre presenta desafíos, pero estos deben enfrentarse con claridad y confianza. “La vida no es fácil, en la vida hay de todo, lo difícil y luego las oportunidades; incluso dentro de lo difícil encontramos oportunidades para aprender, crecer y fortalecer el alma”, añadió.

Espiritualidad en la cultura nacional

También destacó el papel de la espiritualidad en la cultura nacional, describiendo al pueblo nicaragüense como profundamente creyente y agradecido. “Somos Nicaragua bendita, libre y luminosa, con esencial sentido de humanidad; abrazamos cada momento que nos ofrece la vida, en cariño y esperanza”, manifestó, enfatizando que la fe y el amor permiten sobrellevar cualquier dificultad.

Murillo insistió en la necesidad de actuar siempre con conciencia, convicción y responsabilidad. “Nuestro deber es aprender a saber, es decir, saber lo que hacemos, para que el gran poder de Dios se manifieste y transforme para bien, para bien de todos, todos los desafíos”, expresó, conectando la vida espiritual con el compromiso cotidiano.

Además, llamó a las familias a vivir el 14 de febrero como una oportunidad para reafirmar el cariño hacia los seres queridos y hacia el país. “Celebrar con orgullo que somos amor, y amor a nuestras parejas, hijos, familias, abuelitos, vecindario, comunidad y a nuestra Nicaragua bendita y siempre libre”, dijo.

Finalmente, reiteró que el amor es la energía que fortalece a Nicaragua como un pueblo soberano, digno y profundamente espiritual: “Porque amamos, sabemos que cuidamos esta patria nuestra… nos enaltece, nos glorifica y nos une como pueblo heroico, valiente, soberano y digno”.

Periodista: Carlos Daniel Jarquín