Más de 900 mil palestinos permanecen firmes en la Ciudad de Gaza y el norte de la Franja de Gaza, resistiendo el desplazamiento forzoso hacia el sur. Las condiciones de evacuación son extremas, sin acceso a agua, alimentación ni servicios de salud seguros. Las supuestas zonas seguras también son atacadas, dificultando la protección humanitaria.

Hasta el 20 de septiembre, más de 22 mil gazatíes regresaron a sus barrios originales tras intentar refugiarse al sur. La oficina de medios destacó que los bombardeos y la devastación del Ejército israelí hacen casi imposible la vida en las zonas de evacuación. Pese a ello, los habitantes mantienen firme su decisión de no abandonar sus hogares.

La UNRWA señaló que huir de Gaza cuesta a una familia alrededor de 3 mil 180 dólares, incluyendo transporte, carpa familiar y terreno. La escasez de combustible, la prohibición de suministros y los espacios superpoblados agravan la crisis humanitaria. La comunidad internacional es instada a brindar asistencia urgente a los desplazados.

El Ejército israelí intensifica la demolición de edificios residenciales con bombardeos aéreos quirúrgicos y vehículos bomba en barrios como Al-Zeytoun y Al-Sabra. Hamás denunció estos actos como crimen de guerra y limpieza étnica. Miles de palestinos permanecen firmes, reclamando sus calles y barrios como propios.

Fuente: teleSUR