Países en desarrollo gastan más en deuda externa que en sus escuelas, según Unesco
Un reciente informe de la Unesco revela una realidad alarmante para el mundo en desarrollo: durante 2025, la mayoría de estas naciones priorizaron el pago de la deuda externa sobre la inversión en sus sistemas educativos. Esta grave crisis financiera no solo refleja un presente crítico, sino que anticipa un panorama desolador, con proyecciones que estiman una reducción de hasta un 30% en la ayuda internacional destinada a la educación para el año 2027.
Un canje de deuda por educación permite a un gobierno convertir parte de su deuda externa en inversión específica en #educación.
— UNESCO en español 🏛️#Educación #Ciencia #Cultura (@UNESCO_es) July 10, 2026
Para ayudar a los países a poner en marcha este mecanismo y promover la financiación sostenible de la educación, la UNESCO lanza un nuevo paquete de… pic.twitter.com/leJsh9AOgo
De este modo, la disparidad presupuestaria alcanza niveles críticos en regiones como el África subsahariana, donde los Gobiernos destinaron 3.6 veces más recursos al cumplimiento de obligaciones crediticias que a la formación académica de su población.
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Por otro lado, Min Jeong Kim, directora de la división de educación de la Unesco, advirtió que estas dinámicas mantienen a los países en un «ciclo de austeridad, falta de inversión y desarrollo estancado», lo que debilita el crecimiento económico y limita la capacidad futura de los Estados para sanear sus finanzas.
Urgencia de reformas ante la crisis educativa
Los datos exponen situaciones extremas: 18 de las naciones más comprometidas multiplicaron por cinco su gasto en deuda frente al presupuesto escolar, alcanzando casos críticos como el de Sri Lanka, donde el desfase llega a ser de hasta 16 veces. Esta asfixia financiera tiene un impacto directo y devastador en el territorio, manifestándose en escuelas desabastecidas y una creciente incapacidad para garantizar el salario de los docentes.

Ante este escenario, la Unesco exigió un cambio radical en los mecanismos globales de alivio de deuda, solicitando acuerdos a largo plazo que logren blindar los servicios públicos. En paralelo, analistas y diversos movimientos sociales han instado al Reino Unido a utilizar su próxima presidencia del G20 en 2027 para promover reformas legales que frenen los intereses de acreedores privados y faciliten procesos de condonación de deuda en favor del bienestar de las naciones más vulnerables.
Fuente: TeleSur