Las recientes inundaciones catastróficas ocurridas en Estados Unidos y Nepal, demostraron la necesidad de alertar sobre estos desastres. La Organización Meteorológica Mundial (OMM), expuso que ambos desastres evidencian el riesgo creciente que representan las inundaciones repentinas, tanto para la vida humana como para la infraestructura.

De acuerdo con la OMM, este tipo de crecidas súbitas son responsables de más de cinco mil muertes al año y constituyen aproximadamente el 85 % de todas las inundaciones. Por lo que se priorizan en la iniciativa “Alertas Tempranas para Todos”. Hwirin Kim, jefe de la División de Servicios de Recursos Hídricos Hidrológicos del organismo, señaló que este fenómeno deja muy poco tiempo de reacción, lo que hace crucial una predicción precisa y preparación comunitaria.

El organismo subraya que el incremento en la frecuencia e intensidad de estas inundaciones se ve impulsado por factores como la urbanización acelerada, el cambio climático y las modificaciones en el uso del suelo. Las pérdidas económicas asociadas a este tipo de desastres superan los 50 mil millones de dólares anuales, impidiendo la rápida reacción ante emergencias similares.

Un informe del Banco Mundial estima que mil 810 millones de personas, lo que equivale al 23 % de la población mundial, están directamente expuestas a inundaciones severas que ocurren al menos una vez cada 100 años. De ellas, el 89 % vive en países de ingresos bajos o medios, lo que refuerza la urgencia de implementar tecnología innovadora, mejorar la difusión de alertas y fortalecer la comunicación de riesgos a nivel local y global.

Fuente: Prensa Latina