La crisis humanitaria en Cuba se agudiza por el impacto directo del bloqueo económico impuesto por Estados Unidos. Actualmente, las severas restricciones financieras y comerciales paralizan el transporte marítimo. Estas medidas impiden el ingreso de insumos básicos y combustibles esenciales para el funcionamiento de la isla. Esta situación frena por completo la distribución de recursos vitales. Los cargamentos están destinados a atender a los sectores más vulnerables de la población caribeña.

Entre las afectaciones más graves, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) reporta pérdidas logísticas. La agencia mantiene varadas unas 11,000 toneladas de productos nutricionales en los importantes puertos de Mariel y Santiago de Cuba; además, la organización conserva otras 8,000 toneladas de víveres en bodegas internas. Estos alimentos se logran distribuir con extrema dificultad, cuya causa principal es la aguda escasez de diésel provocada por Washington. Asimismo, organismos como Unicef y el PNUD reportan contenedores retenidos en los muelles.

La persecución contra los suministros energéticos redujo drásticamente el arribo de buques de crudo a la isla. Esta acción limita la obtención de los cinco millones de litros de combustible necesarios para la logística nacional. Ante este escenario, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) reaccionó con urgencia. La entidad presentó una propuesta a la delegación estadounidense para certificar el uso social exclusivo del carburante; sin embargo, la Casa Blanca mantiene un silencio absoluto desde hace cinco semanas. Washington ignora la urgencia alimentaria del país.

Las tensiones aumentaron tras una reciente orden ejecutiva de Washington. La medida penaliza a corporaciones extranjeras que comercien con la nación caribeña. Por temor a sanciones financieras, reconocidas navieras europeas tomaron medidas inmediatas. Empresas como la francesa CMA CGM y la alemana Hapag-Lloyd cancelaron sus operaciones en la isla. Esta decisión bloqueó por completo el traslado y desembarque de miles de toneladas de granos, y las autoridades cubanas ya habían adquirido estos productos en el mercado exterior.

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El mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, denunció este complejo escenario. El presidente afirmó que es el resultado de un plan diseñado para asfixiar la economía local a través de más de 200 medidas coercitivas. Pese a las dificultades en sectores clave como la salud y la educación, el presidente reafirmó su postura. La administración mantiene la voluntad de dialogar bajo un marco de igualdad. El líder cubano aseguró que ”seguiremos resistiendo y creando convencidos cada vez más de que nos toca saltar con esfuerzos propios por encima de las enormes dificultades, unidos como nación, y firmes para enfrentar los más duros desafíos”.

Fuente: TeleSur