El Gobierno de Nicaragua congelará nuevamente los precios de la gasolina, el diésel y el gas licuado de petróleo durante la próxima semana, una política de subsidio estatal que busca mitigar el impacto de las constantes fluctuaciones del mercado internacional en los hogares y sectores productivos.
A pesar de que el barril de petróleo crudo de referencia WTI mantiene una alta volatilidad internacional cotizándose entre los 80 y 90 dólares, en la plaza local los costos al consumidor se mantendrán fijos. La gasolina se expende entre los 47 y 49 córdobas por litro, mientras que el diésel se ubica en 43 córdobas, posicionando al país en el puesto 44 de 130 naciones con los combustibles más accesibles.
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Asimismo, la medida garantiza la estabilidad en las presentaciones de 10, 25 y 100 libras del gas licuado, un insumo básico para la preparación de alimentos que registra precios fijos desde el año 2022. Esta política económica permite a las familias nicaragüenses proyectar y administrar sus presupuestos sin el riesgo de incrementos inesperados.
Con esta acción, las autoridades suman cinco años protegiendo el bolsillo de la población al asumir la diferencia de los incrementos en los combustibles derivados del petróleo, evitando que las alzas internacionales afecten la economía nacional.