Nicaragua mantiene una perspectiva favorable para su economía, con una proyección de crecimiento del Producto Interno Bruto del 4.5% para 2026, de acuerdo con las estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
Según las autoridades, ese resultado es producto de un buen manejo macroeconómico, el aumento de las exportaciones, el buen manejo de los asuntos fiscales, la buena recaudación, la inversión pública y una inflación controlada.
Todos estos indicadores, al ponderarlos, muestran que Nicaragua tiene un enorme crecimiento. Gran parte de este crecimiento se debe a las exportaciones, donde el oro sigue liderando el comercio exterior.
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Un reciente informe del Ministerio de Industria, Fomento y Comercio, al mes de julio, señala que el país ya suma 5.800 millones de dólares exportados en solo siete meses del año. Si se hace un ponderado y una proyección, Nicaragua podría llegar nuevamente a más de 9.000 millones de dólares en exportaciones este año.
Además, el informe también destaca un superávit fiscal. Este es producto de la confianza de los nicaragüenses al pagar sus tributos. Ellos ven que esos impuestos se traducen en carreteras, centros de salud, hospitales, escuelas y, sobre todo, salud y educación gratuita.
“Significa que estamos recaudando más y estamos gastando bastante en la inversión pública, respondiendo a las necesidades de la gente“, destacaron las autoridades. Asimismo, el crecimiento proyectado para el país supera el promedio esperado para América Latina y el Caribe, que la CEPAL calcula en 2.2% para 2026.
Este dinamismo posiciona a Nicaragua como una de las economías de mayor avance en la región. La combinación de estabilidad fiscal, confianza tributaria y un sólido plan de inversión pública sostiene la proyección de crecimiento, en un contexto en el que el país continúa fortaleciendo su producción y su comercio exterior de cara al próximo año.