Un vuelo internacional entre Perth y Roma terminó en suspensión el pasado 9 de octubre, luego de que la aerolínea australiana Qantas detectara una plaga de chinches a bordo. La alerta saltó en pleno viaje cuando varios pasajeros sufrieron picaduras de insectos, según reportes del diario The Sydney Morning Herald.

La emergencia médica obligó a suministrar antihistamínicos a los afectados, pero el botiquín del avión se agotó en poco tiempo. Ante esta crisis, la empresa dejó en tierra la aeronave Boeing 787 Dreamliner para someterla a un proceso de fumigación, cancelando además la ruta de regreso. Qantas garantizó hospedaje a los clientes y su reubicación en otros vuelos en un plazo de 48 horas.

Un vocero de la compañía se disculpó por la cancelación y justificó la decisión explicando que la medida facilitó el trabajo de los equipos técnicos para ejecutar una limpieza exhaustiva en los asientos de clase económica donde se halló el problema. Asimismo, la aerolínea remarcó que cumple protocolos de higiene rutinarios y desinfecciones preventivas cada 50 días.

Tras concluir las labores de limpieza, la empresa reincorporó la unidad a su flota, asegurando el cumplimiento de los estándares internacionales de salubridad para la tranquilidad de sus usuarios.

Fuente: RT en Español