El uso constante de la inteligencia artificial puede perjudicar la salud mental de personas propensas a la ansiedad, la depresión o el aislamiento social. Así lo advirtió el psiquiatra y especialista en adicciones Ruslan Isaev, quien explicó que, aunque esta tecnología no genera trastornos psicológicos por sí sola, reduce de forma gradual la necesidad de interacción presencial entre los individuos.

El especialista subrayó la diferencia fundamental entre el contacto humano y los modelos digitales. “A diferencia de un interlocutor humano, la IA no entabla una relación auténtica: no tiene su propia posición, experiencia emocional ni reacción personal a lo que está sucediendo”, sostuvo Isaev, enfatizando que los algoritmos no actúan como sujetos reales en la comunicación, a pesar de simular comprensión y apoyo.

La importancia del contacto humano frente a la tecnología

Las relaciones interpersonales verdaderas aportan una retroalimentación que desafía las expectativas individuales. Según Isaev, un interlocutor real posee la capacidad de “notar algo que nosotros mismos no notamos, establecer un límite, mostrar preocupación o expresar desacuerdo”, un factor ausente en la interacción con sistemas automatizados.

Al preferir la interacción con la inteligencia artificial, los usuarios intentan evadir las complejidades inherentes a los vínculos sociales. Esta conducta intensifica la evitación social, el aislamiento y la rumiación de pensamientos negativos, dificultando la resolución de problemas en el entorno cotidiano.

Finalmente, los expertos reiteran la importancia de mantener un equilibrio en el uso de herramientas tecnológicas para priorizar el contacto humano. Fortalecer las conexiones comunitarias y familiares resulta clave para proteger el bienestar emocional y prevenir el distanciamiento social en la era digital.

Fuente: RT en Español