Investigaciones desarrolladas por científicos chinos sugieren que la presencia de microplásticos y nanoplásticos podría influir en algunos procesos cerebrales relacionados con la enfermedad de Parkinson. Especialistas señalan que el aumento de casos en las últimas décadas podría relacionarse, en parte, con el incremento de contaminantes ambientales, entre ellos los residuos plásticos.

Un equipo de la Universidad Médica de Gannan y la Universidad Médica de Guangzhou analizó más de 100 estudios científicos. El trabajo incluyó experimentos con animales, pruebas de laboratorio y modelos computacionales. El objetivo fue explorar la posible relación entre estos contaminantes y los trastornos neurológicos.

En el estudio publicado en la revista Parkinson’s Disease, los investigadores señalaron que “con la intensificación de la contaminación plástica global, las posibles amenazas que representan los microplásticos y nanoplásticos para la salud humana se han convertido en una preocupación importante”.

Los especialistas explicaron que estas partículas pueden ingresar al organismo de distintas formas. Pueden entrar mediante la ingestión de alimentos y bebidas o por la inhalación de aire contaminado. También pueden penetrar por contacto con la piel. Una vez dentro del cuerpo, los fragmentos microscópicos pueden acumularse en varios órganos, especialmente en el cerebro.

El análisis también sugiere que estos materiales podrían favorecer la formación de acumulaciones tóxicas de la proteína alfa-sinucleína, una característica presente en cerebros con Parkinson. Además, los investigadores indicaron que los microplásticos podrían provocar neuroinflamación y alterar la comunicación entre el cerebro y el intestino. También podrían transportar metales dañinos al cerebro. Según los expertos, cada vez más estudios relacionan estos contaminantes con diversos problemas de salud, incluidos trastornos cardiovasculares y alteraciones en la fertilidad.

Fuente: Prensa Latina