La fecha de conmemoración de los fieles difuntos, cada dos de noviembre, es un evento que remueve los sentimientos. El amor de Francisco Enriquez por su padre, a quien perdió en el año 2009, lo motiva a visitar cada dos o tres meses la última morada de su progenitor en el cementerio Milagro de Dios, ubicado en el distrito siete de Managua, y brindarle mantenimiento.

Así como Enriquez, miles de nicaragüenses, previo al Día de los Fieles Difuntos, se dan cita en los cementerios, donde llegan para conmemorar a sus seres queridos, realizar trabajos de mantenimiento o enflorar las sepulturas.

La conmemoración de los muertos también dinamiza las actividades en los campos santos. Los operarios de la Alcaldía de Managua realizan trabajos de limpieza y ornamentación; el personal de salud abatiza los floreros, fumiga contra el zancudo Aedes aegypti e instala puestos médicos para atender a los visitantes.

Los comerciantes de flores naturales y artificiales se preparan con ofertas, al igual que los albañiles, quienes reparan los bordillos de las tumbas, entre otros trabajos.

Periodista: Celia Méndez