Pese a las situaciones geopolíticas en el mundo, que han incrementado el precio del crudo a nivel global, en Nicaragua los combustibles y sus derivados se mantienen congelados desde hace tres años, incidiendo en la baja inflación del país.

Los costos por la factura petrolera ya no se trasladan a las mercancías y el consumidor final, logrando una inflación del 1 %, la más baja en los últimos años. Esto permite que la comida sea más barata, permitiendo que los nicaragüenses tengan más recursos para realizar actividades de consumo y turismo, dijo el analista económico, Adolfo Pastrán.

También este subsidio ha permitido el desarrollo de la pequeña y media industria, generando más empleos en el país.

Periodista: Tania Sirias