En segunda legislatura, diputados de la Asamblea Nacional ratificaron reformas a los artículos 23 y 25 de la Constitución Política, que establece que los extranjeros que soliciten nacionalizarse deberán renunciar previamente a su nacionalidad de origen, exceptuando a los centroamericanos.

En el caso de los nicaragüenses, estos perderán su nacionalidad al momento de adquirir otra.

Esta medida reafirma que ser nicaragüense no es un título, sino un acto de entrega en la defensa de la independencia, soberanía y autodeterminación; puesto que quien elija otra bandera renuncia voluntariamente a su lugar en la patria.

Periodista: Sinaí Espinoza