La epidemia de ébola en la República Democrática del Congo avanza hacia el noreste. El virus ya se propagó a las provincias de Tshopo y Haut-Uele. Con estas, ya suman seis las regiones afectadas desde el 15 de mayo de 2026, cuando la OMS declaró la emergencia. Este brote comenzó en la provincia de Ituri y luego llegó a Kivu del Norte y Kivu del Sur; las autoridades identifican a la localidad de Nya Nya como el principal foco de dispersión.
#Ebola. Mise à Jour | @DrTedros : "L’OMS a assuré la prise en charge clinique & le suivi étroit d’un 2ème citoyen américain🇺🇸, un travailleur humanitaire, à #Bunia, chef-lieu de la province de l’Ituri🇨🇩, chez qui la maladie à virus #Ebola due au virus #Bundibugyo a été confirmée. https://t.co/6mz5FtHeAk pic.twitter.com/iiibTNBTXV
— OMS RDC (@OMSRDCONGO) July 13, 2026
Los registros oficiales reportan 1,926 casos confirmados y 702 fallecimientos por el virus. Esta cifra ya incluye las primeras víctimas mortales en Tshopo y Haut-Uele. Sin embargo, la OMS advierte que el impacto real podría ser mucho mayor; el 80% de los nuevos contagios carecen de nexo epidemiológico claro. Esto apunta a un preocupante subregistro de infectados.
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La llegada del ébola a estas provincias enciende las alertas por su valor estratégico. Tshopo alberga a Kisangani, una de las urbes más pobladas y nodo comercial clave del noreste. Por su parte, Haut-Uele limita con Sudán del Sur y la República Centroafricana; dicha cercanía eleva el peligro de transmisión transfronteriza por el constante flujo migratorio.
Conflicto armado y falta de vacunas frenan contención médica
La situación médica es sumamente compleja. La cepa Bundibugyo, causante de este brote, no tiene una vacuna autorizada en la actualidad. La OMS desaconsejó el uso de Ervebo por su baja eficacia contra esta variante. Además, el conflicto armado divide el sistema de salud. La alianza rebelde CRF (vinculada al M23) controla la crisis de forma autónoma en el este con recursos de Ruanda.

Las agencias de la ONU median para que ambas partes compartan datos epidemiológicos. Sin embargo, los expertos advierten que dos administraciones de salud paralelas dificultan la contención. La región oriental sufre una crisis prolongada con más de 120 grupos armados activos; y el brote ya se perfila como el desafío sanitario más grave desde la epidemia de 2018-2020.
Fuente: TeleSur