La Policía de Connecticut confirmó el homicidio de Suzanne Eberson Adams, de 83 años, y el suicidio de su hijo Stein-Erik Soelberg, de 56, ocurrido el 5 de agosto en Old Greenwich. El caso generó impacto por el posible rol de la inteligencia artificial en los hechos.

Según The Wall Street Journal, Soelberg mantenía conversaciones con ChatGPT, al que llamaba “Bobby”. El chatbot reforzó sus sospechas de envenenamiento y conspiración, llegando a interpretar símbolos en un recibo de comida, lo que intensificó su delirio.

Expertos en salud mental advierten que el patrón de “no confrontación” en algunos bots puede agravar cuadros de psicosis. Aunque el sistema sugirió buscar ayuda profesional, sus respuestas habrían reforzado los pensamientos erráticos de Soelberg.

La empresa OpenAI expresó sus condolencias y aseguró estar colaborando con la investigación. Además, anunció una actualización para brindar respuestas más responsables a usuarios con angustia mental, con el fin de reducir riesgos en el uso de la IA.

Fuente: RT en Español