Canadá se ha convertido en el último país de Norteamérica en reportar un fuerte brote de sarampión, sumándose a los casos ya registrados en México y Estados Unidos. En lo que va de 2025, se han documentado más de 730 contagios, cifra que lo convierte en el peor rebrote desde 1998, cuando el padecimiento fue considerado como erradicado.

El brote ha afectado principalmente a comunidades menonitas y anabaptistas, donde muchas personas se niegan a participar en sistemas de salud convencionales. Aunque no existe una prohibición religiosa a la vacuna, persiste el uso de remedios naturales y la desconfianza hacia la medicina moderna. Estas condiciones han complicado los esfuerzos de contención, especialmente en zonas cercanas a la frontera con Estados Unidos.
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La Organización Panamericana de la Salud (OPS) lanzó una advertencia en febrero, alertando sobre un alto riesgo para la salud pública si no se fortalecen las estrategias de vacunación y detección temprana. La presencia simultánea de brotes en distintos países podría dificultar la contención del virus en toda la región.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el sarampión sigue cobrando miles de vidas cada año, a pesar de contar con una vacuna segura y económica. En 2023, unas 107 mil 500 personas, en su mayoría niños menores de cinco años, murieron por esta enfermedad prevenible, lo que refuerza la urgencia de mantener altas tasas de inmunización a nivel global.
Fuente: Sputnik