La tasa de natalidad en Argentina ha registrado una caída sin precedentes al ubicarse en 1,2 hijos por mujer, según datos recientes presentados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Esta cifra sitúa al país muy por debajo del 2,1 necesario para garantizar el reemplazo generacional y mantener estable la población a largo plazo, consolidando un descenso que redujo el índice a 8,9 nacimientos por cada mil habitantes en la última década.

Las condiciones económicas adversas se posicionan como el factor determinante detrás de esta tendencia demográfica. La falta de recursos para asumir la crianza de un hijo representa un obstáculo insuperable para millones de familias, en un contexto marcado por los ajustes económicos impulsados por la administración del presidente Javier Milei.

Frente a esta situación, el mandatario argentino atribuyó parte del fenómeno a la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), aprobada en 2020. Durante su intervención en el Council of the Americas en Buenos Aires, Milei afirmó que “esa pasión por asesinar niños en el vientre de la madre nos está costando en términos de crecimiento, capital humano y previsión social”, generando un intenso debate a nivel nacional.

FACTORES SOCIOECONÓMICOS Y PRECARIEDAD LABORAL

Por su parte, sectores sociales y académicos sostienen una postura diferente ante el problema. La socióloga Lucía Cavallero, referente del movimiento Ni Una Menos, señaló que las medidas de austeridad del Gobierno han provocado “un malestar extendido en la sociedad, una crisis de salud mental y una imposibilidad de proyectar expectativas hacia el futuro”.

Un sondeo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) reveló que el 57% de las personas entre 18 y 45 años no ha podido tener la cantidad de hijos deseada. Entre los principales motivos destacan la falta de bienestar económico (79%), la ausencia de vivienda digna (78%) y la escasez de tiempo para cuidados (74%), en un entorno donde el desempleo creció 2,1 puntos porcentuales en el último año y la precariedad laboral ha relegado la maternidad y paternidad a un segundo plano.

Fuente: TeleSur