Justin Bieber fue foco de una nueva polémica después de ser grabado por un paparazzi cuando intentó hablar con él en el Soho House Malibú, en California, donde se le observó alterado y gritando: “Deja de preguntarme cómo va todo. Fuera de aquí”. Tras el incidente, se encendió la preocupación de sus fans, para luego publicar en Instagram admitiendo abiertamente sus problemas de ira.


“La gente me sigue diciendo que sane”, escribió Justin Bieber en la publicación. “¿No creen que si hubiera podido curarme yo mismo ya lo habría hecho? Sé que estoy roto. Sé que tengo problemas de ira”. El cantante aseguró que ha intentado esforzarse a lo largo de su vida “para ser como la gente quiere” y agregó: “Eso me hace sentir cada vez más cansado y de mal humor“.
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Además, comentó que se acogió en la religión en búsqueda de espiritualidad para dejar de pensar egoístamente, respondiendo tajante a sus seguidores sobre lo cansado que se siente de que sus fans cuestionen su actuar y le pregunten por su bienestar, pues él sabe cómo es la vida para todos, “es difícil”.

A causa de sus problemas, Bieber decidió cortar una amistad antes de hacerse responsable de sus acciones. El fin de semana compartió una serie de capturas de pantalla de su intercambio de mensajes. “Esta amistad se acabó oficialmente. Jamás aceptaré que un hombre me llame la atención. Disfruté de nuestra corta relación“. Y continuó “No bromeaba cuando te dije que no te necesitaba como amigo. Tengo buenos amigos que respetarán estos límites“.
Fuente: Quién