Con tan solo 18 años, Lindsay Ismary González Parrales lucha contra una enfermedad en la sangre, un diagnóstico que cambió su vida hace cinco años y que hoy enfrenta con la firme convicción de salir victoriosa siempre de la mano de Dios.
“Es un proceso duro que estoy pasando, pero creo que eso no me detiene y, como digo, puedo sentir dolores súper fuertes, ya saben, mis manos, dolores de cabeza, pero eso no me detiene hacer lo que me gusta”, expresó Gónzalez.
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Ella inició un emprendimiento hace tres años, una manera de ayudar a su mamá, la persona que vela y lucha con ella en este duro camino, y también para darse fuerzas y demostrar que a pesar de las adversidades todos podemos salir adelante.
Su hermano mayor, a los 13 años, también fue diagnosticado con una enfermedad similar en la pelvis y falleció hace aproximadamente 12 años, una experiencia que marcó profundamente a la familia. “Él nació también para ayudar y para ayudarme en los costos de medicina, agarré de ejemplo a mi hermano, porque él aún estando en una silla de ruedas también vendía varias cosas. Él se ponía a vender mango, aunque él no lo vendiera, él salía”, destacó la joven.
Entre dolor y esperanza
Doña Danelia Parrales, mamá de Lindsay, es ejemplo de fortaleza, una mujer que se ha mantenido en pie a pesar de los momentos difíciles que ha enfrentado a lo largo de su vida.
“Actualmente, los médicos han descubierto que no solamente padece esa enfermedad, sino que también ha presentado otros problemas de salud, ya que convulsiona repentinamente, por lo que la familia se mantiene a la espera de un diagnóstico, esperamos en Dios que lo que salga, Él nos fortalezca”, mencionó la madre de la joven.

Lindsay, con la sonrisa que la caracteriza, sueña con tener un espacio mejor acondicionado en su hogar para continuar con el negocio que le ha dado momentos de alegría y esperanza, demostrando cada día sus ganas de salir adelante y fuerzas para luchar.
Periodista: Sinai Espinoza.