La producción azucarera Nicaragua zafra registró un crecimiento durante el ciclo 2025-2026, según informaron representantes del sector. La cosecha alcanzó 16 millones 544 mil quintales de azúcar, superando en 35 mil quintales los resultados obtenidos en el período anterior. Este desempeño confirma la capacidad productiva de la industria azucarera nacional. Además, refleja el esfuerzo realizado por productores e ingenios para mantener la estabilidad del sector pese a las condiciones climáticas que afectaron varias zonas agrícolas del país.

Asimismo, los representantes del sector explicaron que la canícula prolongada y las lluvias irregulares impactaron el rendimiento de algunos cultivos. Estas condiciones redujeron la concentración de azúcar en la caña durante el inicio de la zafra. Sin embargo, los productores lograron estabilizar la situación en las etapas posteriores del proceso productivo. Gracias a ello, la industria mantuvo niveles favorables de rendimiento. Además, las estrategias implementadas permitieron disminuir los efectos provocados por las variaciones climáticas registradas durante la temporada.

Por otro lado, la producción azucarera Nicaragua zafra mostró resultados positivos a pesar de la reducción en el área sembrada. Los productores disminuyeron en aproximadamente 500 manzanas la superficie destinada al cultivo de caña de azúcar. Además, registraron una menor cantidad de caña cosechada en comparación con el ciclo anterior. No obstante, los buenos rendimientos industriales compensaron esa disminución. De esta manera, el sector logró sostener el crecimiento de la producción nacional y garantizar la eficiencia en el procesamiento de la materia prima.

Finalmente, las proyecciones para el ciclo 2026-2027 son alentadoras. El sector prevé incrementar en 2 mil manzanas el área de cultivo, alcanzando alrededor de 106 mil manzanas sembradas en todo el territorio nacional. Asimismo, los representantes de la industria garantizaron el abastecimiento de azúcar para el mercado interno. Estas perspectivas fortalecen la confianza en el desarrollo de la actividad azucarera y en su aporte a la economía nacional. Además, consolidan el papel del sector como uno de los principales motores de la producción agroindustrial de Nicaragua.