Yankees suman su cuarta victoria consecutiva frente a Marineros de Seattle
Desde el Yankee Stadium se enfrentaron la noche del jueves, Marineros de Seattle y Yankees de New York, en un partido que finalizó en extra innings, para que los locales remontaran y ganaran por la mínima 6-5 sobre los Marineros.



Anthony Volpe, plantó su pie izquierdo en tercera base, como un atleta de pista en los bloques de salida, observando el vuelo de elevado corto de Aaron Judge al jardín central. Los Yankees pusieron a prueba el brazo del dominicano Julio Rodríguez, retando hacer un tiro perfecto con el resultado en juego. Eso fue lo que hizo J-Rod, y aun así los Yankees ganaron.
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Volpe se deslizó al home, con su mano derecha golpeando el plato justo antes de que lo tocara el receptor de Seattle, Cal Raleigh. El elevado de sacrificio de Judge selló una victoria de 6×5 en 10 entradas sobre los Marineros, coronando una furiosa remontada, después de que los Yankees se mantuvieron sin hits hasta la octava entrada.
Los Yankees salieron corriendo del dugout para celebrar, pausados brevemente por una revisión de los árbitros que confirmó lo que ya sabían. “Fue increíble”, comentó Austin Wells sobre el “slide” de Volpe. “Le dio la vuelta por completo; metió la mano. Fue un gran deslizamiento. Necesito verlo de nuevo, pero fue increíble”.
El manager, Aaron Boone, añadió que “yo tenía la mejor vista del estadio. Vi que el tiro iba al home y pensé ‘¡Oh, no!’, pero vi su mano ahí”. Bone dijo que sentía que eran dominados por el Woo y así sonaba también. La afición local tuvo poco que celebrar al principio de la noche. Se desquitarían más tarde. El béisbol es gracioso, recordó Boone, “los muchachos no se rindieron. Siguieron batallando en cada turno al bate”.
Los Marineros de Seattle coronaban 5-0, impulsando dos carreras tempranas contra un batallador Marcos Stroman, y luego un jonrón de 3 carreras del dominicano, Jorge Polanco, contra el relevista, Clayton Beeter, en el séptimo. El hit de Chilsom Jr. no fue solo la nota al pie que arruinó la historia, sino que resultó ser el primer pilar en la remontada.

Con las bases llenas, Muñoz estaba a un strike de concretar el juego salvado. Entonces, Wells castigó con una recta de 98 mph, pegando una línea al jardín derecho, producto de dos carreras y desatando el frenesí en el Bronx que hizo temblar el estadio, lo que recompensó a los fanáticos que se quedaron.
Periodista: Enrique Manzanares