Tiger Woods cerró este miércoles el proceso judicial por el accidente de tránsito que protagonizó en marzo en Florida. El golfista de 50 años llegó a un acuerdo con la Fiscalía y aceptó cargos menores relacionados con conducción temeraria y negligente, por lo que evitará una posible pena de prisión.


Como parte del acuerdo, Woods tendrá su licencia de conducir suspendida durante cinco años y deberá pagar una multa de 1,500 dólares. El cargo más grave por conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas fue retirado. El juez Darren Steele además le advirtió que, si conduce durante el periodo de suspensión, podría terminar nuevamente en prisión.
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El caso se originó el pasado 27 de marzo, cuando el vehículo de Woods chocó contra el remolque de una camioneta y terminó volcado cerca de su residencia en Jupiter Island. El golfista explicó posteriormente que estaba mirando su teléfono y cambiando la estación de radio cuando ocurrió el accidente. Las autoridades encontraron hidrocodona entre sus pertenencias y señalaron que presentaba signos de estar bajo los efectos de sustancias, aunque los toxicólogos consideraron que no había pruebas suficientes para demostrar una intoxicación.
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Tras el accidente, Woods se alejó temporalmente de la actividad pública y recibió autorización para viajar al extranjero y someterse a tratamiento. En junio reapareció públicamente durante el Travelers Championship, aunque su última participación en un torneo oficial del PGA Tour fue en julio de 2024. El estadounidense suma 15 títulos de Grand Slam y 82 victorias en el PGA Tour.
Periodista: Gerardo Ambrogi