El A23a, considerado durante casi 40 años el iceberg más grande del mundo, muestra señales claras de desintegración, según imágenes satelitales difundidas por la NASA. Las fotografías revelan una superficie cubierta por una “papilla azul”, formada por charcos de agua derretida, lo que representa un indicio de su pronta desaparición, de acuerdo con reportes científicos.

Este enorme bloque de hielo se desprendió en 1986 de la barrera de hielo Filchner-Ronne, en la Antártida, y permaneció estancado durante décadas cerca de la plataforma de origen. No fue sino hasta 2020 que logró liberarse del fondo marino, iniciando un lento desplazamiento lejos del continente blanco, impulsado por corrientes oceánicas.

En su recorrido, el A23a generó preocupación en la comunidad científica al dirigirse en 2024 hacia la isla de Georgia del Sur, debido a un posible impacto ambiental en la fauna local, especialmente en colonias de pingüinos. Sin embargo, este escenario no se concretó, ya que el iceberg comenzó a fragmentarse en mayo de 2025, antes de alcanzar la isla.

Actualmente, el A23a continúa su desplazamiento hacia el norte, donde las aguas más cálidas provenientes de Sudamérica aceleran su deterioro. Expertos explican que los charcos de deshielo indican una pérdida de la integridad estructural, acompañada por la aparición de grietas internas y el desprendimiento de icebergs más pequeños, marcando una nueva etapa en el ciclo natural de este fenómeno.

Fuente: RT en Español