China dio un nuevo paso firme en la carrera científica al completar la primera prueba en órbita de un sistema eléctrico de alta tensión de 400V, una tecnología pionera que abastecerá misiones espaciales de alta demanda energética. El Instituto de Sistemas de Ingeniería de Vuelo Espacial Tripulado (CAST) lideró este desarrollo, que el medio Global Times (socio de la red TV BRICS) dio a conocer recientemente.

Este hito tecnológico resuelve un limitante clave en la ingeniería aeroespacial, pues las fuentes de baja tensión resultan insuficientes ante las exigencias de los vehículos modernos. Con la llegada de la nave Tianzhou-10, el país asiático demostró un control total e independiente sobre toda la cadena de generación, almacenamiento y transmisión de energía, fortaleciendo sus bases para futuras misiones de exploración lunar tripulada.

A la par de este logro, otras naciones socias impulsan ambiciosos proyectos científicos que amplían las fronteras del conocimiento. En Sudáfrica, investigadores enviarán semillas de rooibos a la Estación Espacial Internacional para evaluar su resistencia a la radiación y microgravedad, mientras que en Rusia, científicos del Instituto MEPhI postularon un innovador modelo de “química oscura” para comprender la composición del Universo.

Por su parte, el observatorio de Coquimbo, en Chile, inició un programa de observación cósmica a diez años orientado a mapear el cielo austral en alta definición. Este esfuerzo multidisciplinario permitirá detectar asteroides cercanos a la Tierra y cuerpos transneptunianos, consolidando una etapa de cooperación y avances sin precedentes en la investigación espacial global.

Fuente: TeleSur