El Cable Inglés, una red de comunicaciones submarinas que durante un siglo conectó a Cienfuegos con el resto del mundo, representa una de las grandes hazañas tecnológicas de la historia cubana. El sistema permitió a la ciudad establecer comunicación internacional antes de la llegada de la telefonía y más de un siglo antes de Internet.

La empresa británica Cuba Submarine Telegraph Co. Ltd. tendió el cable entre 1870 y 1875. El proyecto integró a la ciudad, fundada por colonos franceses en 1819, a la primera red global de telecomunicaciones. El enlace conectaba Batabanó con Santiago de Cuba y pasaba por Cienfuegos, lo que facilitó el intercambio de información para la próspera actividad azucarera y comercial de la región.
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Una obra de ingeniería marcada por los desafíos
Las maniobras para instalar el cable estuvieron a cargo del reconocido ingeniero británico Sir Charles Tilston Bright. Los vapores Suffolk y Dacia enfrentaron arrecifes coralinos e islotes rocosos durante un recorrido de unas 45 millas.
Además, la temperatura del agua superó las previsiones y provocó fallas en el aislamiento del cable, complicando todavía más los trabajos.
La empresa también tuvo que sortear las restricciones de las autoridades coloniales españolas. Aunque el permiso inicial solo contemplaba un amarre en un punto intermedio del litoral sur cubano, los británicos consiguieron establecer una estación en Cienfuegos.
El primer intento ocurrió a dos millas de la población, cerca del faro de Villanueva. Finalmente, en marzo de 1875, el vapor Hooper, bajo el mando del capitán Murrel, completó el tendido hasta la propia villa. El 26 de abril de 1875, el Diario de Cienfuegos anunció la culminación de los trabajos y destacó que la ciudad ya contaba con comunicación submarina con el resto del mundo.
Un enlace estratégico durante la guerra
La sede de The Cuba Submarine Telegraph Company LTD funcionó en la esquina de las calles Santa Isabel y Santa Clara, en un edificio de estilo ecléctico que también albergó el consulado británico.
Durante la Guerra Hispano-Cubano-Norteamericana de 1898, el Cable Inglés adquirió una importancia estratégica. El bloqueo naval convirtió la línea en la única vía de comunicación de la colonia con la metrópoli.
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Las fuerzas estadounidenses intentaron cortar el enlace para aislar a Cuba, aunque solo consiguieron interrumpirlo parcialmente. La línea permaneció operativa hasta 1975, cuando sus sistemas y equipos ya habían quedado obsoletos. Así, durante un siglo, el Cable Inglés acompañó la transformación de las comunicaciones y dejó una huella en la historia tecnológica de Cuba.
Fuente: Prensa Latina