Se cumplen 53 años de la trágica madrugada del 23 de diciembre de 1972, la fría noche que marcara un antes y un después de Managua, con un potente terremoto de 6.2 grados en la escala de richter, seguido de dos replicas que dejaron en tinieblas la capital, apagando no solo las luces de las casas, también, la luz cálida de los corazones de centenares de personas que no vieron el amanecer.

Aunque los años han pasado, esos muertos no son olvidados, los no reconocidos, los centenares que fueron llevados en camiones volquetes y depositados en una fosa común del cementerio general, fueron recordados por la Alcaldía de Managua, trabajadores y familias que llevaron ofrendas florales en memoria de esos sin nombres que esperan el regreso del señor en ese lugar.

Para la alcaldesa de Managua Reyna Rueda, es importante, indispensable y necesario, recordar a estas víctimas, para que no vuelva pasar, para que la población continúe, junto al Gobierno de Nicaragua, participando de ejercicios de protección de la vida y planes contingentes que preparan a los nicaragüenses a actuar ante desastres naturales y salvaguardar la vida de las familias.

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“Estamos preparados, pero lo que en verdad deseamos es que no vuelva a pasar un desastre como ese”, expresó el Comandante Enrique Chavarría, del Benemérito Cuerpo de Bomberos, quienes también participaron para dejar una ofrenda floral en memoria de los bomberos que perdieron la vida durante el terremoto y en la atención de la emergencia.

Periodista: Héctor Calero