Las mordeduras y picaduras de animales ponzoñosos continúan representando un riesgo para las familias que viven y trabajan en zonas rurales de Nicaragua, principalmente durante las labores agrícolas, donde aumenta la exposición a este tipo de incidentes.

Ante esta situación, personal de salud fortalece las acciones de prevención, capacitación y atención temprana mediante encuentros enfocados en el abordaje clínico y epidemiológico de los casos provocados por animales venenosos.

Mikel Sandoval, representante del Sistema Local de Atención Integral en Salud (SILAIS) Río San Juan, destacó que la respuesta inmediata ante una mordedura o picadura puede ser determinante en la evolución del paciente, por lo que resaltó la importancia de la coordinación entre las comunidades y las unidades de salud.

“Una lesión de este tipo puede significar la vida o la muerte de una persona, por eso es importante fortalecer la prevención y la atención oportuna. Las familias deben mantener limpios los alrededores de sus viviendas, evitar introducir las manos en lugares oscuros o con maleza y utilizar protección adecuada cuando realizan trabajos en el campo”, señaló.

Recomendaciones médicas y protocolo ante emergencias

El personal médico recomienda que, ante una mordedura o picadura, la población evite aplicar remedios caseros o realizar prácticas que puedan agravar la lesión.

En estos casos, se orienta a identificar, si es posible, al animal involucrado, limpiar la zona afectada y acudir de inmediato a una unidad de salud para recibir valoración profesional.

El protocolo de atención contempla la evaluación del paciente según la gravedad del envenenamiento, la aplicación del tratamiento correspondiente y el seguimiento médico necesario para prevenir complicaciones y reducir riesgos.

Periodista: Zorgy Gutiérrez