Las inundaciones en el estado de Texas han dejado al menos 68 muertos, tras el desbordamiento del río Guadalupe que arrasó comunidades y campamentos turísticos. La mayoría de las víctimas se concentraron en el condado de Kerr, donde se reportaron 59 fallecidos, incluidos 21 menores de edad. Otras muertes ocurrieron en los condados de Burnet, Kendall, Tom Green y Travis.

La emergencia ha movilizado a cientos de rescatistas y voluntarios de más de 20 agencias federales y estatales, que trabajan sin pausa para buscar sobrevivientes. El jefe de Gestión de Emergencias, Nim Kidd, explicó que la operación incluye helicópteros, botes, cuadrillas en tierra y perros de rastreo a lo largo del río. Hasta el momento se ha logrado evacuar a más de 850 personas ilesas y rescatar a cientos atrapados en campamentos.
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La tragedia se intensificó por la gran afluencia de turistas que visitaban la zona para las festividades del 4 de julio, lo que complica establecer el número exacto de desaparecidos. El gobernador adjunto, Dan Patrick, destacó las dificultades para el conteo debido a las tiendas de campaña y caravanas asentadas junto al río. Las autoridades mantienen la búsqueda de más de 20 niñas de un campamento cristiano que fue arrasado por la corriente.

El Servicio Meteorológico estatal (NWS) advirtió que la amenaza de inundaciones repentinas continúa activa, con pronósticos de lluvias adicionales de entre 5 y 10 centímetros, e incluso 25 centímetros en áreas puntuales. Ante la magnitud del desastre, se declaró la emergencia federal para facilitar recursos y coordinación en las labores de rescate y reconstrucción en las zonas afectadas.
Fuente: TeleSur