Una histórica ola de calor con temperaturas superiores a los 40 °C ha provocado un drástico descenso en los caudales de los ríos Danubio y Rin, alcanzando niveles mínimos sin precedentes en Europa. Esta severa sequía afecta de forma directa el comercio fluvial y la generación energética en el continente, obligando a diversas naciones de Europa Central y Oriental a implementar planes de contingencia para el ahorro de energía.

Las afectaciones energéticas e industriales se extienden rápidamente por la región central europea. En Hungría, la falta de agua complica los sistemas de enfriamiento de su única central nuclear, mientras que en Alemania, las restricciones a la navegación en el Rin limitan el transporte de materias primas para la industria pesada, generando alarma por el posible desabastecimiento en la cadena de suministro regional.

El impactante descenso en el caudal de los ríos también ha sacado a la luz importantes vestigios históricos sumergidos durante décadas. En la zona fronteriza entre Serbia y Rumania, cerca de Prahovo, salieron a la superficie restos oxidados de buques de guerra de la Alemania nazi hundidos en la Segunda Guerra Mundial, mientras que en Bulgaria quedaron al descubierto los cimientos del antiguo Puente de Constantino, una joya de la ingeniería romana.

Calor extremo y sequía agrícola en el continente

Especialistas del Programa de Observación y Monitorización de la Tierra (Copernicus) señalan que el verano de 2026 destaca por ser «excepcionalmente cálido» y «excepcionalmente seco» en Europa Central y Occidental. De acuerdo con los análisis sobre las tendencias de precipitaciones entre abril y junio, amplias zonas del continente «han registrado precipitaciones por debajo de lo normal», desde el suroeste de Portugal hasta el sur de Finlandia.

Finalmente, estudios de la red WWA identifican al calor extremo como el factor clave detrás de esta crisis hidráulica, al acelerar la evaporación y agotar la humedad de los suelos. Las investigaciones concluyen que los fuertes incrementos en la evapotranspiración provocan «una sequía agrícola y ecológica cada vez más probable e intensa», aunque aclaran que, al promediar toda la región occidental entre abril y junio, «la falta de lluvia no se debe claramente al cambio climático».

Fuente: TeleSur