El gasto militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) alcanzó cifras históricas en armamento, superando los €457.000 mil millones en 2024. Este aumento refleja lo que muchos analistas describen el movimiento de los impuestos a los misiles, el enorme negocio de la guerra en plena crisis social europea, mientras varios países europeos aprobaron nuevas partidas multimillonarias para armamento, municiones y apoyo militar a Ucrania.

El incremento se da bajo la presión de elevar el gasto al 5% del PIB, anunciado en 2025, una cifra inédita desde la Guerra Fría. Paralelamente, se presentan paquetes de financiamiento destinados a Kiev, que incluyen desde sistemas de misiles hasta vehículos blindados. Estos miles de millones contrastan con un continente que vive protestas por falta de inversión social.

Mientras tanto, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, ha enfrentado acusaciones por corrupción en su país. Estas están relacionadas con todo el financiamiento entregado desde 2022, cuando inició el conflicto con la Federación de Rusia.

Solo como ejemplos: a finales de 2025 se le dieron 100 millones de dólares para la reconstrucción de sistemas energéticos para la población, sin evidencia de avances. Un año antes recibió mil 600 millones reservados para construir búnkeres de protección alrededor de subestaciones eléctricas, sin señales de ejecución.

La otra cara del “primer mundo”: inflación y desigualdad social

Este tema va más allá del gasto militar. Impacta directamente en lo social, con la crisis europea y problemas que viven los países, pese a ser considerados de “primer mundo”.

A comienzos de 2026, la Unión Europea aprobó una nueva partida financiera de 90 mil millones de euros para Ucrania, en un intento desesperado por hacerle frente a su conflicto con Rusia.

El acuerdo, respaldado por el Parlamento Europeo y los Estados miembros, contempla un préstamo para 2026-2027. Este cubre necesidades presupuestarias del gobierno ucraniano y financiamiento militar.

De ese total, 30 mil millones se destinarán a apoyo macro financiero y al funcionamiento del Estado. Los otros 60 mil millones se usarán para reforzar la defensa y adquirir armamento y equipos militares, en gran parte de la industria europea. El plan se financiará mediante emisión de deuda conjunta de la Unión Europea y solo se reembolsará cuando Rusia pague reparaciones de guerra tras el conflicto.

Servicios sociales en crisis y ciudadanos sin respuestas

Europa enfrenta graves problemas sociales, mercados de mano de obra de bajo costo, producción desenfocada y declive industrial. Alemania, por ejemplo, tiene el 50 % de su PIB basado en exportaciones y registra la peor cantidad en 30 años, lo que preocupa a los empresarios.

Las protestas en España e Italia de obreros y campesinos no cesan. Los trabajadores europeos se sienten perjudicados tras acuerdos de la UE con UNASUR. Agricultores en España e Italia protestan por aumento de costos y falta de subsidios. En Francia, huelgas y movilizaciones laborales se repiten con represión. Alemania enfrenta desaceleración industrial, cierre de empresas y aumento del costo de vida.

Son evidentes las últimas protestas de agricultores en España e Italia por el aumento de costos, políticas agrícolas restrictivas y falta de subsidios; huelgas y movilizaciones laborales en Francia a las que ya nos hemos acostumbrado a observar (sin olvidar la represión a las mismas) y la crisis económica en Alemania, marcada por desaceleración industrial, cierre de empresas y aumento del costo de vida; los alemanes tienen 5 años consecutivos de no incrementar su PIB.

Crisis de bienestar frente al gasto militar

 El contraste entre un continente que destina cientos de miles de millones a la guerra, mientras la ciudadanía reclama empleo, servicios públicos y apoyo económico se hace cada vez más profundo. En España, el hecho de tener reconocido el derecho a una prestación social no siempre implica poder recibirla.

 A esto se suma que, miles de personas deben esperar durante años para que se les reconozca su discapacidad, situación de dependencia o incluso la tarjeta de residencia. En numerosas administraciones, obtener una cita previa se ha convertido en una barrera adicional. Así, la brecha entre el reconocimiento de los derechos sociales y su acceso efectivo termina siendo muy amplia.

En Italia, según sus propios medios de comunicación, 1 de cada 12 italianos actualmente atraviesa una situación delicada y vive en la pobreza absoluta. En este sentido, existe un brusco aumento del costo de la vida y la inflación que es lo que ha generado las principales causas del problema mencionado.

Desigualdad social crece pese a pertenencia a la OTAN

El también miembro de la OTAN, Reino Unido, no se queda atrás en problemas serios socialmente hablando; el gobierno calcula que 14,2 millones de personas se encuentran por debajo del umbral de pobreza después de cubrir los gastos asociados a los servicios básicos del hogar. Al mismo tiempo, en ese país (ya no miembro de la UE, pero sí de la OTAN) la cifra de niños que viven en situación de pobreza ha alcanzado su nivel más alto desde que se iniciaron los registros comparables en el año 2002.

Tampoco Estados Unidos se podría quedar de lado; Según Mark Rank, profesor de la Universidad de Washington en St. Louis y considerado uno de los principales especialistas en pobreza en Estados Unidos, el país no cuenta con una red sólida de protección social ni con un sistema amplio de apoyo a los ingresos de las personas, como sí ocurre en otras naciones.

Esta situación se refleja en que cerca de 40 millones de estadounidenses viven por debajo de la línea oficial de pobreza. Como consecuencia, señala el académico, las políticas sociales implementadas resultan limitadas y no logran sacar de manera efectiva a la población del subdesarrollo.

Y para nadie en este mundo es un secreto que Estados Unidos es el país que más gasto guerrerista hace y es la nación que más bases militares extranjeras tiene, además que es el principal financiador de la OTAN para “defensa” y guerras iniciadas desde Washington.

La nueva meta de la OTAN: salto histórico en gasto militar

El secretario de Estado Marco Rubio aseguró que la OTAN proyecta mayor poder militar, diplomático y económico. Durante la Cumbre en La Haya (junio 2025) se estableció un compromiso que supera la meta anterior del 2 %; (ahora del 5%). Se prevé que, en 2035, los recursos de defensa lleguen a 1 billón de dólares anuales.

Entre 2017 y 2019, durante el primer mandato de Donald Trump, el gasto adicional en defensa creció 130 mil millones de dólares. El décimo cuarto secretario general, Mark Rutte, afirmó que el apoyo militar a Ucrania “salva vidas todos los días” mediante la iniciativa Pearl. Sin embargo, el Tribunal de Cuentas Europeo alertó sobre corrupción en Ucrania, señalando pérdidas de decenas de miles de millones de euros.

El décimo cuarto secretario general de la OTAN, Mark Routte, afirma que el apoyo militar brindado por este organismo a Ucrania “salva vidas todos los días”; “nuestra iniciativa Pearl continúa entregando equipamiento estadounidense vital para Ucrania con fondos proporcionados con aliados y socios, el apoyo brindado a través de Pearl salva vidas en Ucrania todos los días”.

De forma contraria a las declaraciones de Routte, Tribunal de Cuentas Europeo advirtió que en Ucrania persisten niveles elevados de corrupción y prácticas de captura del Estado. El organismo señaló que “cada año se pierden decenas de miles de millones de euros a causa de estos problemas” y subrayó que, pese al apoyo brindado por la Unión Europea durante las últimas dos décadas.

Los resultados obtenidos no han sido los esperados

Esas pérdidas se traducen en que no haya dinero para atender los problemas sociales de su propia población. 

El llamamiento realizado este año por la Administración Trump a los miembros de la OTAN para que inviertan el 5 % se produjo en un momento en que la Federación de Rusia y la República Popular China aumentaron su gasto militar. Mark Rutte, ha coincidido en que “en un mundo más peligroso, el 2 % no será suficiente para garantizar nuestra seguridad. Tenemos que gastar mucho más”.

Este escenario de expansión del gasto militar y de prolongación de los conflictos armados no se limita al frente europeo. En Medio Oriente, particularmente en los territorios palestinos, la situación humanitaria se ha deteriorado de forma alarmante. Israel, aliado de Estados Unidos y de varios miembros de la OTAN, ha recibido durante décadas un fuerte respaldo militar, tecnológico y financiero proveniente principalmente de Washington y de países europeos que también integran la alianza.

Gaza enfrenta devastación y crisis humanitaria

Por otro lado, diversos informes de organismos internacionales y organizaciones de derechos humanos han denunciado el impacto devastador de las operaciones militares en Gaza, que han provocado decenas de miles de víctimas civiles, destrucción masiva de infraestructura y una crisis humanitaria de gran escala.

La propia Corte Internacional de Justicia (CIJ) admitió en 2024 una demanda presentada por Sudáfrica contra Israel, así como la demanda de Nicaragua contra Alemania por suministro de armas al régimen de Netanyahu para cometer el genocidio en la Franja de Gaza.

Mientras agencias de la Organización de las Naciones Unidas han advertido que millones de palestinos enfrentan niveles extremos de inseguridad alimentaria y desplazamiento forzado. En este sentido, la crisis palestina se suma a un escenario internacional donde el incremento del gasto en armamento y el respaldo militar de las potencias occidentales contrastan con el deterioro de las condiciones de vida y la protección de la población civil y con el concepto del secretario Routte de “salvar vidas”.

¿Misiles o bienestar social?

Destinar el 5 % PIB en un país europeo representa una inversión considerable. En una economía como la de España, ese porcentaje equivale aproximadamente a 70 mil millones de euros. Si una suma de ese tamaño se orientara exclusivamente al ámbito social, podría generar cambios profundos en la estructura del país, impulsando la transformación del sistema educativo.

El fortalecimiento de la salud y la atención a la salud mental, el desarrollo de la vivienda pública y social, así como el impulso de programas de protección, empleo y mejores condiciones para los trabajadores.

Diversas estimaciones indican que Ucrania necesitará más de 130 mil millones de euros en apoyo financiero y militar entre 2026 y 2027, mientras el conflicto con Rusia se prolonga y presiona gravemente las finanzas de Kiev. Con esta medida, Bruselas busca evitar una crisis económica ucraniana y garantizar la continuidad de su resistencia en el campo de batalla; pero, ¿Quién paga todo este gasto?

El peso de los impuestos en la economía de las familias

Para un ciudadano común estadounidense que gana en promedio 60 mil dólares anuales, paga en impuestos directos aproximadamente 20 mil dólares, sin incluir el impuesto silencioso como los “taxes” o el famoso Impuesto de Valor Agregado (IVA) que asciende a un 9% por compras comunes. Mientras tanto un europeo está aportando a su Estado en IVA un 21 %, y un trabajador que gane 20 mil euros, está pagando en impuestos por lo menos 2 mil 500 euros al año.

Ante estos hechos, podemos plantearnos si los ciudadanos de los países miembros de la OTAN, ¿Están conformes de que sus impuestos sean utilizados para financiar bombas y no en el desarrollo de su propio país?  

Mientras miles de millones de euros y dólares se destinan a armamento, financiamiento militar y prolongación de conflictos como los de Ucrania y los territorios palestinos, amplios sectores de la población en Europa y Estados Unidos enfrentan precariedad laboral, inflación, deterioro de los servicios públicos y dificultades crecientes para acceder a derechos sociales básicos.

 Esta contradicción plantea un debate inevitable sobre el modelo de seguridad y desarrollo que se está construyendo en el mundo occidental. En última instancia, la nueva pregunta que emerge es si el futuro de estas sociedades seguirá orientándose hacia una economía cada vez más militarizada o si, por el contrario, sus ciudadanos exigirán que los recursos públicos vuelvan a priorizar el bienestar social, el desarrollo económico y la estabilidad interna.

Periodista: Carlos Daniel Jarquín