La cifra de fallecidos por las intensas lluvias que azotaron el este de Sudáfrica hace dos semanas se elevó a 105, según informaron las autoridades. Entre las víctimas más recientes se encuentran pasajeros de un vehículo escolar que fue arrastrado por la corriente en la localidad de Decoligny, una de las zonas más afectadas. Las fuertes precipitaciones han generado pérdidas humanas y materiales de gran magnitud.

En la región de Mthatha, una de las más impactadas, se encontró el cuerpo de un bebé de un año, mientras que más de 4 mil 700 personas han sido desplazadas. Las autoridades locales confirmaron la identificación de 94 cuerpos, aunque aún quedan pendientes por reconocer debido al estado de descomposición. En estos casos, podrían requerirse pruebas de ADN, lo que ralentiza el proceso.

Las lluvias provocaron derrumbes de carreteras, daños en escuelas y hospitales, pérdida de ganado y afectaciones en los servicios de agua y energía. El costo estimado para reconstruir la infraestructura asciende a 283 millones de dólares. Durante una ceremonia, el primer ministro del Cabo Oriental agradeció el apoyo nacional e internacional recibido.

El presidente Cyril Ramaphosa responsabilizó al cambio climático por la magnitud del desastre, haciendo un llamado urgente a mejorar la preparación ante futuras emergencias. El Gobierno declaró el hecho como desastre nacional, lo que permitirá agilizar recursos en las provincias afectadas, entre ellas KwaZulu-Natal, Cabo Occidental, Cabo Oriental y el Estado Libre.

Fuente: teleSUR