El Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido atraviesa una profunda crisis interna marcada por despidos, incertidumbre y polémicas recientes, según reporta Politico. La situación se agravó tras la destitución de Olly Robbins, subsecretario permanente, por decisión del primer ministro Keir Starmer. La medida responde a fallos de seguridad relacionados con el nombramiento como embajador en EE.UU. de Peter Mandelson, quien ha sido vinculado al caso del financiero Jeffrey Epstein.

Fuentes internas describen un ambiente de “shock” y baja moral dentro de la institución. Esta situación se ve agravada por un plan de recortes que contempla eliminar hasta una cuarta parte de la plantilla para el año 2030. Además, miles de empleados deberán volver a postularse para conservar sus puestos, mientras algunos altos cargos ya han optado por abandonar el servicio público.

El sindicato FDA advierte de una posible “convulsión” institucional, justo cuando Londres intenta proyectar fortaleza en su política exterior. A esto se suman nuevos tropiezos diplomáticos, como las declaraciones del embajador interino en Washington, Christian Turner, quien afirmó que el único país con una relación especial con EE.UU. es Israel, generando controversia.

Críticos alertan que los recortes podrían debilitar el poder blando del Reino Unido, afectando áreas clave como la ayuda internacional y la presencia diplomática global. Mientras tanto, el Gobierno insiste en que la reforma hará al ministerio más eficiente, aunque persisten dudas sobre el rumbo y liderazgo.

En paralelo, Peter Mandelson continúa bajo investigación criminal de la Policía Metropolitana de Londres. Las autoridades lo detuvieron brevemente el mes pasado por presunta mala conducta en el ejercicio de un cargo público. El caso se remonta a la etapa del ex primer ministro Gordon Brown. La investigación se centra en si Mandelson habría compartido información confidencial con Jeffrey Epstein, lo que mantiene la presión sobre el Gobierno británico.

Fuente: RT en español