Tras la Segunda Guerra Mundial, la artista Edith Grøn llegó a Nicaragua junto a su familia, encontrando en el país un espacio de refugio y tranquilidad. Desde temprana edad mostró interés por las artes plásticas, iniciando su formación académica en el país y posteriormente ampliando sus estudios en México y Nueva York, donde perfeccionó su técnica en escultura.

Durante su etapa de formación en la Academia de San Carlos, desarrolló sus habilidades bajo la guía de reconocidos maestros, lo que consolidó su carrera artística. Su talento la posicionó como una de las escultoras más destacadas, logrando reconocimiento desde sus primeros años por la calidad y profundidad de sus obras.

Entre sus creaciones más emblemáticas destacan las esculturas de héroes nacionales, como Diréngel, Andrés Castro, José Dolores Estrada y Enmanuel Mongalo. Estas piezas contribuyeron a visibilizar y preservar la memoria histórica, otorgando una representación artística a figuras clave en la defensa de la soberanía nacional. Su primera obra pública de gran relevancia fue el monumento a Andrés Castro, elaborado en conmemoración del centenario de la batalla en 1956.

A más de tres décadas de su fallecimiento, su legado continúa vigente. En Managua, se inauguró un paseo en su honor frente al Colegio Loyola, donde además se presentó un documental que destaca su trayectoria y aportes al arte nacional. Este reconocimiento reafirma la importancia de su obra en la identidad cultural de Nicaragua.

Periodista: Héctor Calero