La Cuaresma no solo refuerza las tradiciones religiosas y culturales, sino que también dinamiza la actividad comercial en el sector de alimentos. Durante esta temporada, los vendedores ofrecen una amplia variedad de platillos tradicionales que forman parte de la identidad gastronómica del país.

Entre las opciones más demandadas destacan la sopa de queso, la sopa de rosquilla, así como preparaciones como sopa de costilla, gallina con albóndiga, pescado frito, ceviche y la tradicional mariscada, especialmente en los días más representativos de la Semana Santa. Estos platillos atraen a familias que buscan mantener vivas las costumbres culinarias.

Los comerciantes aseguran que en este período logran incrementar sus ventas, impulsadas por la alta afluencia de clientes que llegan desde tempranas horas. La combinación de ambiente familiar, seguridad y atención contribuye a que los visitantes permanezcan más tiempo y disfruten de la oferta gastronómica.

De esta manera, la temporada de Cuaresma se consolida como un momento clave para la economía local, permitiendo a los comerciantes fortalecer sus ingresos mientras preservan las tradiciones que caracterizan a la cultura nicaragüense.

Periodista: Sinaí Espinoza