En una antigua casa verde en la vieja Managua, a media cuadra al este del Centro de Convenciones Olof Palme, Doña Gladys Amador resguarda un legado de más de 50 años. Su taller, Casa Primavera, se mantiene como símbolo de la confección artesanal.

Tradición que sigue cosiendo historia en Managua
El negocio se ha especializado en la elaboración de prendas para mujer. Actualmente, utiliza principalmente telas de manta y mantiene acabados hechos a mano. De esta manera, la calidad de la “vieja escuela” sigue siendo su sello distintivo. En sus años de mayor auge, Casa Primavera llegó a ocupar dos tramos en el Mercado Oriental. Además, representó a Nicaragua en ferias internacionales en El Salvador y Costa Rica. Sus diseños destacaron en desfiles del Palacio Nacional y otras actividades culturales. Por ello, el taller se consolidó como un referente de la confección artesanal en el país.
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Sin embargo, el paso del tiempo ha cambiado el panorama. Hoy, Doña Gladys enfrenta una baja en las ventas. El equipo de trabajo también se redujo. De diez costureras, ahora solo quedan ella y su hija. “El mercado ya no es como antes, pero aquí seguimos trabajando y vendiendo algo”, comenta la artesana con serenidad.


El taller continúa ofreciendo vestidos en distintos colores, tallas y diseños. Predominan los tonos blancos, elaborados a la medida para cada cliente. Pese a las dificultades, Doña Gladys no pierde la esperanza. En vísperas del Día de las Madres, invita a la población a apoyar el trabajo artesanal.
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“Invito a quienes quieran regalar un vestido a su mamá a que vengan. Hacemos ropa a la medida y con el corazón”, expresó. La artesana compara su oficio con la siembra. Afirma que el trabajo tiene ciclos. Considera que la paciencia y la fe son claves para seguir adelante.

Casa Primavera continúa abierta. Su historia representa la resistencia del arte textil tradicional en Managua. También mantiene vivo un legado familiar que busca pasar a nuevas generaciones.
Periodista: Héctor Calero