La elaboración de huipiles, penachos y otros vestuarios alusivos a la resistencia indígena, negra y popular ha incrementado la actividad en talleres textiles, donde sus propietarios aseguran una mayor confección de piezas utilizadas en presentaciones escolares y actividades culturales.

Marisol Chávez, propietaria de Puntadas Mari, explicó que esta demanda se suma a los pedidos que reciben durante las diferentes temporadas del año, particularmente los relacionados con el calendario escolar y las actividades de cierre de año.

“El negocio surgió en 2018, cuando quedé desempleada. Entonces comencé a elaborar manualidades y ropa infantil, centradas en tutús y camisetas personalizadas, pero la demanda de nuestra clientela permitió incorporar nuevos diseños y prendas“, mencionó.

Actualmente, el emprendimiento confecciona uniformes deportivos, disfraces y vestuarios personalizados para actividades escolares, además de prendas inspiradas en personajes y oficios solicitados por los clientes.

“Durante las actividades alusivas a la resistencia indígena, negra y popular, nos hemos concentrado en la elaboración de diferentes diseños de vestuarios tradicionales. Los precios parten de unos 450 a 500 córdobas, dependiendo del diseño“, añadió Chávez.

El taller está integrado por cuatro mujeres, quienes participan en la elaboración de las prendas tradicionales de distintos municipios. Una vez concluida esta temporada, el emprendimiento prevé concentrar su producción en los pedidos de fin de año, principalmente vestuarios para pastorelas y actividades navideñas.

Periodista: Zorgy Gutiérrez