La clasificación de Cabo Verde a su primera Copa del Mundo en 2026 no es casualidad. Aunque muchos creen que se debe únicamente al nuevo formato de 48 equipos impulsado por la FIFA, la realidad es que responde a un proceso sostenido que inició décadas atrás.

Todo comenzó con su independencia de Portugal en 1973, reconocida en 1975. Como otras excolonias, su desarrollo futbolístico estuvo ligado al legado portugués. Durante años, Cabo Verde no figuraba en el mapa futbolístico internacional, pese a tener selección desde 1978 y estar afiliado a la FIFA desde 1986. El verdadero cambio llegó en los años 2000 con una estrategia clara: aprovechar la diáspora caboverdiana. Con apenas 500 mil habitantes y más de un millón y medio en el extranjero, el talento estaba fuera del país.
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Jugadores como Nani, Nuno Mendes y Nelson Semedo son de origen caboverdiano, aunque defendieron a Portugal. Sin embargo, la federación logró captar a otros futbolistas con doble nacionalidad, como Roberto “Pico” Lopes, quien inicialmente creyó que el contacto era un mensaje falso. El dato es contundente: 14 de los 15 jugadores que lograron la clasificación nacieron fuera del país, principalmente en Europa.

El crecimiento también se reflejó en el campo. Tras intentos fallidos rumbo a los Mundiales de 2002, 2006 y 2010, Cabo Verde dio un salto en 2014, cuando ganó su grupo pero fue eliminado por una sanción administrativa. Aun así, ya mostraba su evolución, que incluyó participaciones destacadas en la Copa Africana.
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El sueño se concretó en las eliminatorias al Mundial 2026. El equipo ganó partidos clave, incluso ante Camerún, y selló su clasificación con autoridad. Ahora, Cabo Verde enfrentará el mayor reto de su historia en el Grupo H ante España, Uruguay y Arabia Saudita. El primer objetivo está cumplido; ahora buscarán seguir haciendo historia.
Fuente: RT en español