La fuerte polémica estalló en Nueva Jersey durante las comparecencias de Vinicius y Achraf Hakimi antes del duelo entre Brasil y Marruecos. En esa ocasión, los moderadores impidieron a los periodistas hacer preguntas en su idioma nativo. El lateral marroquí, criado en Madrid, intentó contestar en castellano, pero los oficiales lo obligaron a expresarse en inglés citando problemas de traducción. Una escena similar ocurrió con el neerlandés Frenkie de Jong en la antesala del juego ante Japón, donde los encargados aplicaron el mismo veto.

La estricta restricción original estipulaba que el sistema de traducción solo incluiría el inglés y las lenguas de los países implicados. Esto significaba que en Estados Unidos y Canadá el español solo se autorizaba si jugaba un equipo hispanoparlante. Dicha norma representaba una contradicción absoluta, ya que el castellano se habla en México (coorganizador) y es el segundo idioma más utilizado en suelo estadounidense con 57 millones de hablantes.

A partir de este domingo, la situación cambió radicalmente debido a las nuevas directrices enviadas a los oficiales de prensa. La rectificación fue evidente en los duelos de Alemania contra Curazao y Países Bajos ante Japón. Los reporteros formularon sus interrogantes en español y la organización incorporó a los intérpretes de inmediato en la aplicación oficial, superando así los incómodos incidentes de los días previos.

Tras encontrarse en el ojo del huracán, la FIFA rectificó su estricto protocolo. Ahora permitirá el uso del español en todas las ruedas de prensa del Mundial 2026 en Estados Unidos. La medida se aplicará incluso en partidos sin selecciones hispanohablantes. La prohibición inicial del castellano causó un descontento generalizado en España y América Latina, por lo que el organismo dio marcha atrás este domingo sin realizar ningún anuncio oficial.

La fuerte polémica estalló en Nueva Jersey durante las comparecencias de Vinicius y Achraf Hakimi antes del duelo entre Brasil y Marruecos. En esa ocasión, los moderadores impidieron a los periodistas hacer preguntas en su idioma nativo. El lateral marroquí, criado en Madrid, intentó contestar en castellano, pero los oficiales lo obligaron a expresarse en inglés citando problemas de traducción. Una escena similar ocurrió con el neerlandés Frenkie de Jong en la antesala del juego ante Japón, donde los encargados aplicaron el mismo veto.

La estricta restricción original estipulaba que el sistema de traducción solo incluiría el inglés y las lenguas de los países implicados. Esto significaba que en Estados Unidos y Canadá el español solo se autorizaba si jugaba un equipo hispanoparlante. Dicha norma representaba una contradicción absoluta, ya que el castellano se habla en México (coorganizador) y es el segundo idioma más utilizado en suelo estadounidense con 57 millones de hablantes.

A partir de este domingo, la situación cambió radicalmente debido a las nuevas directrices enviadas a los oficiales de prensa. La rectificación fue evidente en los duelos de Alemania contra Curazao y Países Bajos ante Japón. Los reporteros formularon sus interrogantes en español y la organización incorporó a los intérpretes de inmediato en la aplicación oficial, superando así los incómodos incidentes de los días previos.