Hay un sonido que hace eco a través de las generaciones en Boaco: un manifiesto de cultura y fe hacia Santiago Apóstol expresado en la tradicional comedia de moros y cristianos. Con el paso de los años, estos danzantes se han vuelto profundamente populares en la región central de Nicaragua.

Por lo tanto, cada mes de julio, la tradición cobra vida para celebrar al santo patrono. Asimismo, al aproximarse la fecha central, el 25 de julio, se realiza una solemne ceremonia en la que se les entrega la vestimenta que utilizarán durante los días de peregrinación y danza.

Por su parte, los danzantes son originarios de las zonas rurales de esta cabecera departamental y cuentan con el respaldo del Instituto Nicaragüense de Turismo (INTUR) y la Alcaldía Municipal.

“Esto es una devoción al santo que cumplimos todos los años. Nos convocan para estar aquí los días 22, 23, 24 y 25 de julio“, comentó el bailante tradicionalista Juan José Hernández.

En efecto, este teatro danzario, que revive la histórica batalla entre moros y cristianos traída por los españoles a Nicaragua, se interpreta como la lucha entre el bien y el mal. En consecuencia, representa la aceptación de un Dios de amor, unidad y humildad, invitando a compartir entre hermanos.

“Le pedí a Santiago servirle hasta el día de mi muerte, y ya tengo 20 años de ser bailante“, resaltó Felipe Amador.

Finalmente, al terminar la ceremonia, los devotos se dirigen a la parroquia dedicada al santo patrono para rendirle reverencia y agradecer los favores recibidos en respuesta a sus oraciones.

Periodista: Alexander Acevedo