Messi no es Messi. No la ha sido en los últimos meses. No desde que está en París condenado a un rol secundario que él mismo ha asumido con sus actuaciones.

Su desempeño ante el Real Madrid y un penalti errado de forma casi infantil ante un portero que lo conoce a la perfección, simplemente confirman la incomodidad del argentino en su nueva casa.

Los futbolistas del PSG no lo buscan por sistema como ocurría en el Barcelona, no es el centro principal de las miradas ni la máxima esperanza del equipo para resolver un partido en el último segundo.

Messi pasó de protagonista a actor de reparto. Messi luce decaído, extraviado, en un escenario desconocido en donde solo le queda correr para felicitar al ‘rey’ de París, a la figura… A Kylian Mbappé.

En la época de Pep Guardiola en el Barça, Leo no ocultaba su malestar cuando al final de un partido alguno de sus compañeros le había robado el protagonismo.

Cuenta la anécdota que, en una ocasión en el autobús, con los dos a bordo, Leo le envió un mensaje desde su celular a Pep: “Bueno, veo que ya no soy importante para el equipo, así que”.

A Messi no le va ser comparsa, pues para mantenerse en la cima del futbol durante 15 años solo le sirvió comportarse como el mejor en cada partido, en cada entrenamiento, en cada temporada.

Fuente: ESPN Deportes